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Gradación de cartas Pokémon: PSA, CGC y BGS explicados

Gradación de cartas

Tarde o temprano, cualquier coleccionista que se toma en serio el hobby se topa con las siglas PSA, BGS o CGC en la descripción de una carta cara. Son empresas de gradación: evalúan el estado de una carta, le ponen una nota y la sellan dentro de una cápsula rígida para que ese estado quede fijado y no se pueda alterar. Esta guía explica qué hace cada una, cómo se lee su nota y cuándo tiene sentido usarlas.

Qué es exactamente gradar una carta

El proceso, a grandes rasgos, es siempre el mismo: envías la carta a la empresa, un equipo de expertos la examina bajo condiciones controladas evaluando varios aspectos de su estado, le asignan una puntuación y te la devuelven sellada dentro de una cápsula de plástico transparente (lo que en la jerga del hobby se llama slab), con una etiqueta que identifica la carta y muestra la nota.

A partir de ahí, la carta ya no se puede sacar de la cápsula sin romper el sello y perder la certificación. Es precisamente eso lo que da valor añadido: cualquiera puede confiar en la nota sin tener que examinar la carta en persona.

Las cuatro cosas que se evalúan

Con matices propios de cada empresa, la evaluación se basa en cuatro aspectos:

AspectoQué mira
CentradoQue el diseño quede igual de separado de los cuatro bordes, sin desviaciones
EsquinasQue estén afiladas, sin redondeos ni pequeños golpes
BordesQue no tengan mellas, blanqueos ni rozaduras visibles
SuperficieQue no tenga rayas, marcas de impresión, manchas ni pérdida de brillo

PSA (Professional Sports Authenticator)

Es la empresa más reconocida en el mercado de coleccionables en general, no solo en Pokémon, y suele ser la referencia con más liquidez a la hora de revender: una carta con nota PSA se compra y se vende con más facilidad porque el comprador confía en la marca. Usa una escala del 1 al 10 en números enteros, donde el 10 (Gem Mint) representa un estado prácticamente perfecto y no reparte notas por separado para cada aspecto: la etiqueta muestra una única nota final.

BGS (Beckett Grading Services)

Se diferencia de PSA en que sí publica una nota independiente para cada uno de los cuatro aspectos —centrado, esquinas, bordes y superficie— además de la nota final, y admite decimales (9,5, por ejemplo). Esa granularidad la hace atractiva para coleccionistas que quieren saber exactamente qué falla en una carta casi perfecta. La nota máxima que puede alcanzar, con las cuatro subnotas en 10 sobre 10, recibe el nombre de Black Label y es extremadamente difícil de conseguir.

CGC Cards

Es la incorporación más reciente de las tres al mundo de las cartas coleccionables, después de construir su reputación gradando cómics. Trabaja también con incrementos de media nota y ha ganado terreno rápido gracias a tiempos de espera competitivos y una presentación de la cápsula muy valorada por parte de los coleccionistas.

Ninguna gradadora comparte exactamente los mismos criterios, así que una misma carta puede recibir notas distintas según la empresa a la que se envíe. No es un fallo del sistema: es que cada una pondera el centrado, las esquinas, los bordes y la superficie con matices propios.

Cuándo merece la pena gradar

El servicio tiene un coste —que varía según la empresa, el nivel de servicio elegido y la rapidez del envío— y un tiempo de espera que puede ir de semanas a meses. Antes de enviar una carta, conviene hacer números:

Para el grueso de una colección normal —cartas de uso diario, dobles, o cartas de valor moderado— el coste y el tiempo de espera rara vez compensan. Y conviene ser realista con lo que hace el proceso: gradar no mejora el estado de una carta, solo lo certifica. Una carta con las esquinas gastadas seguirá teniendo las esquinas gastadas, ahora con una nota que lo confirma por escrito.

Por dónde seguir

Antes de plantearte gradar o comprar una carta suelta de valor, asegúrate de que es auténtica: las falsificaciones son un problema real y cada vez más elaborado.

Cómo detectar una carta falsificada →